Albert Barillé | Creador de la Serie Infantil Educativa: "Érase Una Vez... "

 

¿Cómo comenzó todo?

Cuenta la leyenda, que en la vieja Europa, un hombre soñó con contar la historia del mundo como nunca antes se había contado. 

Este hombre se llamaba Albert Barillé, nació un 14 de febrero de 1920, en Varsovia (Polonia), que por aquel entonces estaba marcada por las cicatrices que les dejó la Primera Guerra Mundial. Y Francia fue quien termina por adoptarlo como uno de los suyos. 

Desde joven Albert creció entre libros, su vida no fue sencilla, vivió los horrores de la Segunda Guerra Mundial, y en medio de esa oscuridad, cultivó una profunda creencia en la educación, la paz y el entendimiento entre los pueblos. Su sensibilidad, mas allá del arte, tenía una fuerte carga humanista. No quería sólo entretener. Quería educar, inspirar y abrir mentes.

En los años posteriores a la guerra, Albert comenzó a moverse en el mundo del guionismo, la dirección y la producción, en una época donde el audiovisual aún estaba encontrando su voz mas poderosa. 

Primero escribió para teatro y televisión, su verdadero legado empezó cuando entendió que la mejor manera de cambiar el futuro... era educar a quienes algún día lo construirían, y ellos serían "los niños".

De ahí nació Procidis, su propia productora audiovisual, con la que decidió lanzarse a la arriesgada aventura de crear contenido educativo, animado e infantil, pero al mismo tiempo para todos los espectadores. Fue un pionero, adelantado a su tiempo y visionario, y aunque tuvo que abrirse camino solo, también tuvo obstáculos por el camino.

Pero entonces llegó el día, en 1978 un año mágico.

El nacimiento de una serie que marcaría a generaciones enteras: "Érase una vez... El Hombre".

Con una mezcla perfecta entre historia, ciencia y humanidad, Albert creó un universo donde los niños podían entender la evolución de la humanidad desde la Prehistoria hasta el siglo XX. Lo hizo con personajes entrañables como: el Maestro, Pedro, Flor, Gordo, Tiñoso y el malvado Enclenque, símbolos universales de la bondad, curiosidad, esfuerzo, ignorancia y destrucción.

La obsesión de Barillé era contar la historia con rigor, pero sin renunciar al corazón. Se rodeó de historiadores y científicos, para que cada episodio fuera un viaje y una clase magistral de humanidad.

Lo que parecía una simple serie infantil, se convirtió en un fenómeno global. Ya que fue emitida en mas de 100 países, y fue usada en escuelas como material educativo. Pero no se detuvo ahí, siguió soñando y creando...

Donde crearon "Érase una vez... El Espacio" en 1982, mezclando ciencia ficción con filosofía y cosmología. 

Después "Érase una vez... La Vida" en 1987, donde el cuerpo humano se convirtió en un mundo fascinante poblado por glóbulos, anticuerpos y virus.

Luego llegaron "Érase una vez... Las Américas, Los Inventores, Los Exploradores, La Tierra", e incluso una dedicada a la paz y los derechos humanos: "Les Zooriginaux", todo bajo la misma esencia de educar, entretener y sembrar conciencia.

Este Historiador no era un simple creador. Fue el narrador de civilizaciones, un alquimista que convirtió el conocimiento en aventuras para niños y adultos por igual. Todo lo que creó tenía una misión, una pregunta escondida, una semilla de reflexión.

Albert también escribió libros.

Vivió toda su vida fiel a esa idea. A menudo, el mismo escribía los guiones, supervisaba la animación, narraba los episodios, e incluso componía parte de la música. Todas esas historias que narraba en las series de animación la llegó a plasmar en libros, para que los niños se divirtieran leyendo, mientras aprendían.

Su pequeño estudio, mantuvo su independencia, pero sin dejarse absorber por las grandes multinacionales. Porque el quería que su mensaje siguiera siendo puro, honesto y humano.

El 16 de Febrero del año 2009, solo dos días después de cumplir 89 años, Albert Barillé nos dejó. Pero como todo gran cuentacuentos, su historia no terminó ahí, sus series siguen vivas, sus personajes siguen hablando, y sus lecciones aún se escuchan en los rincones de escuelas, hogares y en los corazones de todos.

El famoso y célebre Historiador no solo fue un cineasta. También fue un soñador comprometido con la humanidad. Y aunque nació en un tiempo convulso, dedicó su vida a construir puentes entre generaciones. Gracias a él, millones de niños entendieron por primera vez que era el ADN, quienes fueron los sumerios, por qué sangramos cuando nos cortamos, o como se formaron los planetas.

Y si alguna vez te preguntas por qué sus historias siguen vigentes, la respuesta es sencilla: nacieron del amor por la verdad, por el arte y por la infancia.

NOTA: Cada vez que escuches la famosa melodía de "Érase una vez... El Hombre" recuerda que detrás de esas notas, había un hombre de verdad. Uno que creyó, con todo su corazón, que educar era el acto más noble de todos. Y ese hombre se llamaba Albert Barillé.


En @ValodiznaTV (Leyenda Valodizna). Nos comprometemos a que siga siendo así por muchos años mas en las siguientes generaciones que están por venir.

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